Nuestra historia

La historia de 400 Conejos®, el mezcal #1 de México, inicia con una tradición religiosa originaria de Mesoamérica, donde se indicaba que sólo los sacerdotes podían establecer un canal de comunicación con los dioses. Para lograrlo, practicaban el consumo ceremonial de bebidas elaboradas con agave. Dichas bebidas eran exclusivamente para ceremonias religiosas y para la élite espiritual.

Los dioses de las bebidas eran llamados colectivamente centzon-totchtin (400 conejos) en Náhuatl. El número 400 era sinónimo de “innumerable” e “incalculable”. Se cree que el espíritu de los 400 conejos continúa hasta nuestros días en cada botella de nuestro mezcal.

Proceso

400 Conejos® es un mezcal finamente elaborado a partir de agaves seleccionados manualmente en Santiago Matatlán, Oaxaca. Tostados lentamente con roble y mezquite, son perfectamente destilados para lograr que cada botella sea dueña de un sabor suave y robusto, gracias a nuestra receta artesanal, que ha sido perfeccionada a lo largo de los siglos.

Cultivo y selección

Cada mañana, Don Tacho se despierta a las 4:00 a.m. y pasea por nuestros campos con una sola misión: seleccionar los mejores agaves espadín, Tobalá y Cuishe que han sido cultivados o cazados minuciosamente. Los agaves pueden tardar de 8 a 15 años en alcanzar su madurez óptima, pero en ello reside el poder de nuestro ritual: la paciencia de los procesos artesanales aplicada para obtener un gran mezcal.

Cosecha y horneado

Después de ser seleccionados, los agaves son cosechados y extraídos artesnalamente de la tierra con la ayuda de una “Coa”, herramienta milenaria del campo mexicano. Posteriormente son llevados al “palenque”, donde son cocidos en hornos tradicionales de leña con forma de cono y bajo tierra. La madera es encendida y se colocan rocas volcánicas encima de ella, formando una pirámide. Finalmente, el horno lleno de “piñas” de agave es cubierto con “bagazo”, pencas y tierra, con el fin de dejarlas cocer lentamente por un período de 3 a 5 días.

Molienda y fermentación

Una vez que las piñas cumplen su proceso de cocción, son molidas con una piedra jalada por un caballo en un molino de “Tahona”, un ritual que ha permanecido vivo por siglos y que incorporamos como parte de nuestra esencia. Las piñas molidas o bagazo son desplazadas a un tonel de madera de pino donde inicia su proceso de fermentación espontanea. Esto puede llegar a tardar más de 28 días.

Destilación

El mezcal 400 Conejos® pasa por un proceso de doble destilación en ollas tradicionales de cobre, para luego ser embotellado a una graduación de 38% de alcohol para conservar su suavidad y sutileza.